domingo, 30 de agosto de 2009

IV Carta del caminante al chileno

Mi buen amigo Morentin:

Qué tal sigue tu aventura chilena? Como hablamos vía ese fabuloso invento que son las redes sociales prácticamente a diario sé que bien. Por aquí, ya sabes, todo sigue más o menos igual. O casi. Pasaron los Sanfermines. No estuviste. Te dolió. Pero el mundo siguió adelante. Llegaron las fiestas de Puente, y luego las de Estella, y seguimos sin contar con tu presencia. Una lástima, pero el planeta siguió girando.

Peor lo pasamos con las fiestas de Oteiza. Ahí sí que sé que sentiste un pequeño gran nudo en el estómago. La Tierra dejó de girar durante siete interminables días y, aunque tu cuerpo estuviese a unos once mil kilómetros de distancia, tu cabeza estaba con nosotros, de bailoteo en la Sociedad y en el Código hasta que se hiciera de día, aunque tú estuvieses colocandoo molinos a ritmo chileno al otro lado del charco. Pero, como todo en esta vida, llegaron y se pasaron. Una pena, pero ya falta menos para que el uno de mayo gocemos todos a una otra vez en San Tirso. Parece que queda un mundo, pero aquí el tiempo vuela amigo. Te lo recordaré cuando lleguen.

Ahora que, aunque estemos tan lejos, nos hemos puesto en marcha para cuajar un reportaje que va a quedar chulísimo, te tengo especialmente en mente. Qué hará, qué dejará de hacer, a qué se referirá con ese estado que dice: "Pezón de fresa, lengua de caramelo, corazón de bromuro"... Lo que tengo claro a estas alturas es que el canguele con el que te marchaste ese 20 de mayo es historia, y que esta experiencia te va a aportar un montón de cosas en lo personal y en lo profesional por encima del pequeño martirio que te ha supuesto perderte todo el maratón festivo estival.

Sabes que cuando vuelvas aquí nos vas a tener a todos. Y sabes que tu madre se va a ver encantada cuando vea a su chico en el periódico de jefazo colocando molinos casi en la otra punta del planeta. Nosotros te echamos de menos, son ya más de tres meses sin verte, y eso, para un buen amigo, es mucho tiempo. Espero tu llamada para concretar lo del repor al grupo de navarros.

Un abrazo grande grande. Tu colega Javier.

viernes, 7 de agosto de 2009

José de Astería, santo y seña

Se llama José, y se apellida Torrecilla, pero en este mundillo del periodismo todo el mundo le conoce como José de Astería. Este viejo zorro trabaja desde qué se yo cuando en la edición de Estella del Diario de Navarra, y eso que no ha hecho ninguna carrera que lo forme para ello. Ni falta que le hace.

Lo suple con una pasión y una entrega digna de un quinceañero,pese a que suma ya setenta y todos, edad más que suficiente para decir: "Señores, hasta aquí llegó la riada. Me voy para mi casa". Pero don José no es de esos. Nunca ha sido de los que se borran. Y no me cabe ninguna duda de que aguantará ahí dando el callo hasta que no le queden fuerzas. Y esperemos que eso suceda dentro de mucho, mucho tiempo. Todos lo agradeceremos. Desde los que nos lo pasamos pipa leyendo sus crónicas, hasta sus compañeras de Estella o el tío Luisgui, a quien tantas y tantas carrericas de escuelas, cadetes y juveniles le ha cubierto para Deportes por toda la Merindad.

Porque él y su 205 de cuatro velocidades están sólo un poco mayores. Nunca viejos. Y tienen cuerda para rato. Todavía les quedan muchos kilómetros y muchos pueblos de Tierra Estella por recorrer. Mil historias por narrar. Porque don José es de los que disfrutan con esto. Le encanta irse a Viana por fiestas y compartir una sangrecilla con los de la peña Los Navarros, que le quieren y respetan. Lo mismo que los que izan el mazo en Larraona. Porque saben que don José llegará con una sonrisa en la boca a sus pueblos para que ellos salgan el día siguiente en el diario.

Acabo de regresar de pasar una semana contando las fiestas de Estella, y allí me he reencontrado con él. Incansable y encantador como siempre. No cambies nunca José. Por favor. Para nosotros, siempre serás santo y seña. Un ejemplo.

Foto, que digo foto: fotazo, de Montxo A.G.